MI TRABAJO

MI TRABAJO

sábado, 6 de marzo de 2010

ENTRETENIMIENTO EN LA ANTIGUA ROMA. ESPECTÁCULOS

[       El circo. 
El circo era un recinto alargado con gradas para los espectadores, y con un pista (arena) dividida por un muro central (spina). El circo más antiguo e imponente de Roma era el Circo Máximo, que contaba con un aforo de más de 385.000 espectadores.  -    
ESPECTÁCULOS CIRCENSES
     Ludus Troianus, que consistía en un simulacro de batalla entre los jóvenes de la aristocracia.
-         Exhibiciones ecuestres, acrobacias a caballo realizadas por jinetes expertos (desultores).
-         Carreras pedestres, en las que durante horas y horas los participantes daban cientos de vueltas a la pista del circo.
-         Carreras de carros, que eran el plato fuerte de los juegos. Los carros eran tirados por dos, tres o cuatro caballos. Cada carrera consistía en dar siete vueltas a la pista alrededor de la espina central. 
 Estos espectáculos de carros enloquecían a la multitud, que se dividía en apasionadas facciones, cada una de ellas identificada por un color: los verdes, los azules, los rojos y los blancos. Bajo estos colores latían diferentes tendencias políticas y sociales: los azules solían representar a la aristocracia, mientras que los verdes eran seguidos masivamente por las clases populares. Los aurigas podían convertirse en auténticas estrellas si conseguían muchas victorias, y lo mismo sucedía con algunos caballos, a los que el público conocía y animaba como si fuesen personas.  Los juegos circenses servían además para realizar apuestas de grandes sumas de dinero, que enriquecían a unos y arruinaban a otros. 
El anfiteatro es una construcción ovalada que recuerda dos teatros unidos. El anfiteatro Flavio, o Coliseo, el edificio más emblemático de Roma, fue inaugurado en el año 80 d. C., y tenía una capacidad para 50.000 espectadores.
Este tipo de edificios, que no tiene precedentes en otras culturas antiguas, consta de las siguientes partes:  Subterráneo, galerías que albergaban las salas donde esperaban los gladiadores, un foso y jaulas para los animales, las máquinas que movían los decorados, etc.;
-         Arena, óvalo central del anfiteatro, donde tenían lugar los espectáculos.
-         Cávea, graderío dividido en tres sectores, de los que el más cercano a la arena estaba reservado a las clases altas. Se podía disponer de un gran toldo (velum) para proteger al público del sol. 
En el anfiteatro se ofrecían tres tipos de espectáculos: combates de gladiadores, luchas de fieras salvajes y combates navales.
Los combates de gladiadores se convirtieron en el espectáculo preferido de los romanos, un hombre podía convertirse en gladiador de tres maneras: por ser condenado a muerte o a trabajos forzados, por ser un esclavo castigado por su dueño, o por ser un ciudadano libre que renuncia a todos sus derechos de ciudadano (fundamentalmente por motivos económicos).
Los gladiadores se entrenaban en escuelas especiales, propiedad de un empresario (lanista), que alquilaba o vendía los gladiadores al organizador de los juegos. Había varios tipos de gladiadores, según su indumentaria y las armas que portaban. Cuando uno de los luchadores caía al suelo vencido pedía clemencia a la multitud, que decidía perdonarlo o hacía que el vencedor lo degollara. Los vencedores obtenían una palma como premio simbólico, recibían regalos y grandes sumas de dinero; el haber recibido varias palmas convertía a un gladiador en auténtica estrella: su rostro aparecía en monedas, jarrones y otros objetos, las mujeres caían rendidas a sus pies y se levantaban estatuas en su honor. Incluso algunos emperadores, animados por la fama que adquirían ciertos luchadores, se lanzaron a la arena, aunque sus combates estaban, por supuesto, amañados. Ante la expectación que causaban, el número de combates aumentaba constantemente: famoso fue el ofrecido por Augusto, en el que, en ocho días, intervinieron 10.000 gladiadores y, a medida que avanzaba el combate, los esclavos apilaban los cadáveres y renovaban la arena empapada de sangre. 
- Las mujeres y en especial las matronas pagaban sumas desorbitadas por pasar la noche con un gladiador o atleta musculoso, e incluso algunas ponían como condición que no se lavaran después de la lucha o la competición.
Los espectáculos de animales salvajes (venationes) consistían en la exhibición de animales exóticos, luchas entre fieras y luchas entre hombres y bestias. Los animales eran enviados a Roma por los gobernadores de las provincias más lejanas del imperio. Con Nerón se llegaron a sacrificar 400 osos y 300 leones en una sola jornada, mientras que en los cien días que duraron los juegos ofrecidos por Tito para la inauguración del Coliseo murieron 5.000 bestias y cientos de gladiadores. 
Los combates navales o naumaquias eran simulacros en los que intervenían navíos de tamaño natural, y los combatientes solían ser gladiadores y criminales condenados. El coste de estos espectáculos resultaba tan elevado, que se dejaron de celebrar en el siglo I d. C. 
[       El teatro. 
El teatro en Roma fue menos representativo que en Grecia. Las tragedias y comedias eran apreciadas sobre todo entre las clases cultas, pero el pueblo llano prefería otras variantes, como el mimo o la pantomima. 
Los actores (esclavos y libertos) se agrupaban en compañías (greges), dirigidas por el dominus gregis, que interpretaba los primeros papeles y también hacía las veces de agente. La dura y errabunda vida de estos cómicos mejoró con la relajación de costumbres de la sociedad romana y el apoyo que recibieron de los poderosos. 
Las funciones teatrales se realizaban en el marco de festivales que tenían relación con fiestas religiosas. La algarabía que se formaba durante estas representaciones debía ser impresionante: el público aclamaba a los cómicos, o pataleaba si no le satisfacía el espectáculo, se llevaba su propia comida o la adquiría en el recinto, y eran frecuentes las peleas y reyertas. Llegó un momento en que la gente acudía al teatro a todo menos a guardar silencio, a lo que también contribuyó algún emperador, como Nerón, que se presentaba en secreto y estimulaba las riñas entre el público. Una vez más el romano daba muestras de sus gustos: jolgorio, obscenidades, escenografía aparatosa y sangre. 
Durante los festivales solían representarse cada día una tragedia y una comedia, aderezadas con mimos y otras diversiones entre acto y acto. Excepto a los mimos, las mujeres romanas solían acudir a las funciones teatrales.

2 comentarios:

Laury dijo...

Por lo que he observado este es un blog muy bien documentado acerca de la cultura clásica. Una amiga mía tiene la curiosidad de saber más acerca del maquillaje de las muñecas romanas (puppae) le agradecería si nos pudiese ayudar en este tema, en donde podemos buscar la información o algo parecido si no le importa.Gracias por mantener este blog en el que poder disfrutar de las historias de la historia. Si tiene alguna información sobre lo anterior le agradecería que lo comunicase a iriahidalgo10@hotmail.com. Muchas gracias

José R. González dijo...

No he podido evitar evocar tus palabras con la imagen de la cercana Mérida. También he recordado el teatro romano de Medellín, que están restaurando ahora mismo. Un blog muy documentado, sí señor. Un saludo